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Hasta que el dinero nos separe

Monday, October 11, 2010 , Posted by KInPro (Kidz In Progress) at 11:38 AM

Por Marie Custodio Collazo / mcustodio@elnuevodia.com
Después de cada boda, empieza la convivencia y el amor y la ilusión de compartir la vida con ese otro (u otra) hace que todo parezca miel sobre hojuelas, pero cuando se acaba la luna de miel, empiezan las discusiones por temas básicos de la vida en pareja.
En particular, los temas financieros son antipáticos, y pocas parejas los abordan con seriedad cuando están preparándose para vivir juntos, ya sea casados o no. El detalle está en que una buena parte de los divorcios se deben a conflictos que involucran el dinero.
Así es que, aunque le quite romanticismo a los preparativos de la boda, es importante que la pareja se sincere en términos financieros. Y si no lo hicieron, y ya se casaron o están viviendo juntos, es mejor que lo hagan para que puedan planificar su futuro.
Un grupo de planificadores financieros certificados, compuesto por Yolanda Rosich, Rebecca Feliciano, Kurt Schindler, Desiree Maldonado y Víctor Tomassini, señalaron que podrían dividirse a estas personas en tres grupos: los recién salidos de la casa de sus padres, los que llevan algún tiempo viviendo independientes, y los que tienen relaciones de convivencia previas.
Lo más importante
Aunque cada grupo tiene retos particulares, en términos generales, los planificadores financieros señalan que la comunicación es fundamental. Cuando la pareja se siente a dialogar sobre dinero debe traer a la mesa las deudas y obligaciones económicas que tenga cada uno, las expectativas sobre el estilo de vida y los planes a mediano y largo plazo.
Rosich indica que esa conversación puede comenzar hablando sobre el estilo de vida que llevarán; si van a alquilar o a comprar una vivienda y en dónde, cuántos hijos quieren tener y cuándo, si ambos van a trabajar, el tipo de vacaciones que esperan tomar y con qué frecuencia, cómo van a transportarse, si alguno aspira a iniciar un negocio, entre otros.
“Eso los va a llevar a hablar de términos financieros”, asegura Rosich.
Esto porque a partir de esos sueños y metas que tienen deben trazar un plan para la vida, que comenzará con elaborar un presupuesto.
Los planificadores financieros consultados coinciden en que el presupuesto no es otra cosa que una lista de los ingresos y los gastos, recurrentes o no, que tiene la pareja. Desde los salarios hasta los almuerzos y el café.
Feliciano advierte que los gastos variables, como los gustitos -ropa, zapatos, carteras, electrónicos-, son los que más problemas causan. Por lo que aconseja asignar una especie de mesada de la que cada cual pueda disponer como guste.
Una vez tienen claro cuánto ganan y cuánto gastan, pueden tomar decisiones sobre los ajustes que tendrían que hacer para realizar el viaje de sus sueños o comprar una propiedad, o el carro que pueden pagar.
Con el presupuesto y la distribución del dinero viene la decisión de cómo van a manejar las finanzas. Si uno de los dos se encargará de hacer todos los pagos, si mantienen cuentas separadas, etcétera. En este sentido, no hay consenso sobre la mejor opción, y Schindler puntualiza que la pareja debe ver qué le funciona mejor.
“Lo importante es establecer las reglas del juego desde el primer día”, sentencia Tomassini, y añade que ambas partes deben tener los pies en la tierra sobre su realidad económica.

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